4pelagatos

Una mirada desde el otro lado

Cuando los que tienen el monopolio del poder quieren imponer el silencio bajo cualquier pretexto, callar es la opción más difícil. Imposible muchas veces.

Verbalizar lo que se piensa o lo que se siente es un mandato vital: surge de lo más remoto y profundo de la condición humana. El derecho a contar nuestra propia historia y la de los otros es parte de la naturaleza humana y cualquier intento de impedir que esas historias sean narradas no es una simple restricción de la libertad de expresión, es un asalto a la naturaleza humana, sostiene Salman Rushdie.

4pelagatos.com es parte de todo esto. Nace como un gesto desesperado para evitar que se instaure la tiranía del silencio, pero también como un espacio para que los periodistas que lo fundaron sigan cumpliendo el mandato vital de contar sus historias y las de los otros.

4pelagatos.com es también producto de una necesidad mucho más profana. Sus periodistas: José Hernández, Roberto Aguilar y el autor de este blog han quedado marginados del mercado laboral por haber hecho el trabajo que cualquier periodista está obligado a hacer en una sociedad abierta.  El correísmo, de una u otra manera, se las ha arreglado para que los medios en los que trabajaban les cierren sus puertas y para que los otros no les abran una. 

En el Ecuador de hoy, ninguna organización periodística está dispuesta a que sus marcas sean identificadas con sus nombres porque eso sería una desafío al poder que actualmente nadie está en condiciones de lanzar.

En ese sentido apostar por 4pelagatos.com es también una apuesta de subsistencia. Una apuesta que dependerá no solo del trabajo que hagan sus autores sino del compromiso que la sociedad tenga con la sobrevivencia de un país en el que exista un periodismo libre y ningún periodista quede en la calle por haber hecho lo que tiene que hacer: no callar por temor a aquellos que han secuestrado ilegítimamente el poder y lo ejercen como si fuera de ellos.

4pelagatos.com aspira a ser un medio que tenga muchos socios y ningún dueño. Aspira también que la sociedad ecuatoriana demuestre su verdadero compromiso con la supervivencia de una sociedad abierta donde exista un auténtico flujo libre de información.  De esa sociedad, de sus empresarios y de muchos otros depende que este proyecto se mantenga en pie. Es, incluso, la oportunidad para aquellos que no pudieron, por las razones que fuesen, pronunciarse en contra de este proyecto totalizante, puedan pagar su deuda ética con el país de sus hijos.  De ese compromiso dependerá que los autores de 4Pelagatos sigan haciendo lo único que saben hacer: periodismo.

Habrá quienes se pregunten las razones por las que este proyecto escogió como nombre el de 4Pelagatos.  Se trata de la palabra con el que los secuestradores del poder han pretendido deslegitimar a las minorías y a quienes no comparten sus ideas. Camus decía que la democracia no es la ley de la mayoría sino la protección de las minorías.  El nombre de este proyecto periodístico se alinea perfectamente con ese  pensamiento.  Es por eso, que el nombre de 4Pelagatos pretende trascender al correísmo totalizante y convertirse en un lugar, una idea donde todos aquellos que en algún momento han sido atropellados por ser “minoría” puedan sentirse identificados y abrazados.

Hoy, los tres autores de 4pelagatos.com colocarán en sus blogs personales una reflexión sobre este proyecto. José Hernández desde Sentido Común, Roberto Aguilar desde Estado de Propaganda y el autor de este blog desde aquí. Ojalá quieran acompañarnos en este desafío.

Rafael Correa ha cumplido religiosamente con el anuncio que hizo en enero del 2011 de meter las manos en la justicia. Y cada vez que puede se esmera más en cumplir su promesa.

Lo hizo efectivamente el sábado pasado durante su más reciente enlace ciudadano, cuando decidió intervenir abiertamente en el caso de Francisco Xavier Sampedro Castro, detenido por el caso del monigote de borrego.

Correa dedicó varios minutos de su enlace para sostener que Sampedro no fue detenido por haber transportado un monigote, como ha resaltado la prensa, sino por haber transportado explosivos en su camioneta. Para sostener eso, utilizó varios videos y fotografías que supuestamente demuestran que en la camioneta de Sampedro se transportaban explosivos, algunos de ellos camuflados en llantas.

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Según el presidente, pasaremos diciembre cantando. Pero hay muchas preguntas que aguan la fiesta. Carta abierta de José Hernández, Martín Pallares y Roberto Aguilar a Rafael Correa.

 

Señor Presidente,

Usted había prometido ser muy creativo en la coyuntura actual. La verdad lo ha sido. Tanto, que el país no alcanza a imaginar, como usted mismo reconoció en su última sabatina, todas las cosas que usted y su gobierno han hecho para tapar unos huecos con otros huecos. El año termina con una retahíla de buenas noticias sobre créditos e inversiones, pagos puntuales de deudas, aguinaldos y su alegre promesa de que “vamos a pasar diciembre cantando”.

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¿Se acuerdan de la tesis del Gran Ausente? ¿Esa según la cual con la aprobación de la reelección indefinida la figura de Rafael Correa se convertiría, a partir del 2017, en un fantasma con su siempre probable retorno a la Presidencia?
Pues bien, no hubo que esperar al 2017. Correa es, desde hoy viernes, en el Gran Ausente sin haberse ido siquiera.
La noticia la dio él mismo hoy durante una conversación con un grupo de periodistas de la provincia del Cotopaxi. Ahí amenazó con volver durante el próximo período presidencial, en el caso de que la oposición gane una mayoría incómoda para su sucesor en la próxima Asamblea Nacional.
La amenaza de Correa se sustenta en dos factores, según el mismo lo anunció: la muerte cruzada contemplada en la Constitución desde su concepción y la reelección indefinida aprobada por la Asamblea de los Colchones, hace pocos días. De esta forma, si hay una mayoría que “moleste”, entonces su sucesor podrá disolver a la Asamblea y convocar a unas elecciones generales donde, bingo, él podrá ser candidato. Claro, en su anuncio de hoy aclaró que todo esto con seguridad no ocurrirá porque en la oposición hay terror de que el vuelva. Fue el Gran Ausente hablando ya aunque no se haya ido a ningún lugar.
“Y si hay una muerte cruzada yo me podría presentar”, dijo no sin aclarar que toda esta posibilidad estaba contemplada cuando se pensó en enviar la “enmienda” de la reelección indefinida. “Hemos hecho las reformas adecuadas”, remató como quien no quiere ocultar astucia o viveza.
Con este anunció la ilusión de muchos ha muerto. Una ilusión que duró muy poco, porque parecía que aprobada la transitoria que lo excluye de las próximas elecciones habría al menos cuatro años sin su presencia. Pero no, la posibilidad de que sea candidato dentro de poco tiempo, incluso a costilla de la estabilidad de su sucesor que se supone será de su tienda política, está latente desde hoy.
Lo que ocurre es que Correa no quiere dejar el poder. Irse no está en sus planes y si su partida está contemplada es porque por detrás hay una triquiñuela que permite cambiarlo todo cuando él lo quiera.
Correa, además, es una persona que no cree en la democracia. Para él, si la oposición gana la mayoría en la Asamblea y le “molesta” a su sucesor hay que disolver la Asamblea. Claro, en su concepción del Estado, no tener el control de todos los poderes es algo inaceptable. Sin controlar absolutamente todo no tiene sentido gobernar. La monarquía es, sin duda, el único sistema que le calza.
Pero no solo es un ser carente de cualquier sentido democrático sino que es, además, profundamente perverso. Lo es con su posible sucesor, que se supone será de su partido, porque con la declaración de hoy dejó por sentado que no podrá gobernar libre de la sombra que habrá sobre él.
La declaración de hoy oficializa el nacimiento del Gran Ausente y deja sentado que quienquiera que lo suceda, incluso si es Lenin Moreno, tendrá que hacerlo con la respiración de Correa en la nuca.

Hay dos frases o, más bien, dos ideas expresadas en los últimos días por Rafael Correa que hablan de su mediocridad intelectual y también de su deshonestidad política.

La primera la lanzó en la sesión solemne por el aniversario de la fundación de Quito. Al defender y justificar la reelección indefinida, Correa dijo que había incluido la transitoria que lo margina de la próxima elección, cuando se dio cuenta que su participación “ya no era necesaria”.

Según Correa, nunca quiso correr nuevamente para la Presidencia pero esa fue una posibilidad que se la mantuvo hasta ver si su candidatura era “necesaria” (no dijo necesario para qué). Como ya no fue “necesario”, entonces, se incluyó la transitoria que lo marginaba de la próxima campaña electoral.

Si se le cree a Correa que su candidatura ya “no era necesaria”, independientemente de para qué pudo ser o no necesaria, entonces queda lo más grave e impresentable: su decisión de no beneficiarse de la reelección y quedar fuera de la carrera presidencial no fue por una consideración ética, como se la vendió durante los días previos a la Asamblea de la Colchones, sino por un razonamiento utilitarista e instrumental. Es decir, si era útil volver a postularse entonces se candidatizaba pero como eso ya no fue útil o necesario, entonces se incluyó la transitoria. Correa puso así en evidencia deshonestidad frente al tema de la reelección indefinida y también de su candidatura. Para él no había razones doctrinarias sino meramente utilitarias. Su sentido de estadista es abismalmente pobre y su mediocridad intelectual manifiesta.

La otra idea que asimismo deja al descubierto su pobrísima formación intelectual y que desnuda traumas dignas para el estudio sicológico es una que vino en uno de sus mensajes de Tuiter. “Podemos equivocarnos, pero en el Ecuador va a mandar el pueblo ecuatoriano, no mestizos disfrazados de indígenas”. Resulta poco menos que patético el que un estadista, a estas alturas de la historia, anteponga consideraciones raciales para considerar si alguien está o no a legitimado para gobernar el país. Pero la idea contiene otras consideraciones. Correa se niega a sí mismo al redactar la frase porque si ha habido un mestizo al que le ha gustado de disfrazarse de indígena es él. Que Carlos Pérez Guartambel se vista de indígena resulta disfrazarse pero cuándo él se pone poncho y sombrero ¿qué es? Hasta se podría pensar que su deseo oculto es que nadie más que él lo haga.

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No es la primera vez que el tema racial aparece en sus razonamientos. Alguna vez, refiriéndose a Doménica Tabachi, dijo que alguien con los ojos azules y el pelo rubio no podía representar a las guayaquileñas y sus reiteradas alusiones a la “coloradita” cuando habla de Janeth Hinostrosa no hacen sino dejar al desnudo su problema con el tema racial.

 

De entre los silencios, los más imperdonables son los que ocurren cuando abrir la boca puede evitar una catástrofe o al menos dejar constancia que se intentó, aunque sea en vano, evitarla.

Es entre esos silencios que están los que mantienen los alcaldes frente a la inminente aprobación de un paquete de reformas constitucionales, eufemísticamente y tramposamente llamadas enmiendas.   Imperdonable es el silencio, sobre todo, de aquellos que fueron elegidos como alcaldes pretendiendo representar una tendencia o una posición alternativa al modelo autoritario y totalizante del gobierno de Rafael Correa.

El silencio del alcalde de Quito, Mauricio Rodas, por ejemplo es uno de aquellos silencios. Imperdonable no solo porque su triunfo se explicó en la necesidad que los quiteños tenían de una voz que hiciera contrapeso al monopolio de poder que ha soportado el país durante los últimos años, y que se diferenciara de aquella figura tristemente lacayesca y vacua que era la de Augusto Barrera.

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Una crisis migratoria de proporciones está ocurriendo en nuestras narices y nadie parece estar muy interesada en ella. Desde hace ya varios años cientos de cubanos llegan diariamente al Ecuador, uno de los pocos países del continente que no les exige visa, para desde ahí viajar por tierra a los EE.UU., donde pueden ingresar gracias a las leyes de “pies secos, pies mojados”, aún vigente, y que les garantiza la entrada por tierra.

La dimensión del flujo es tan importante que los cubanos se refieren a él como éxodo. Aunque en proporciones menores, lo que está ocurriendo en este continente se asemeja a la crisis migratoria que afecta a Europa con los sirios que huyen de la espantosa guerra que los atormenta.

En este contexto, la decisión del Ecuador de comenzar a exigir visa a los cubanos desde diciembre se asemeja más a la posición de Hungría que ha colocado un muro para evitar la entrada de los desesperados sirios, que a la de Alemania que cree que acogerlos es una obligación moral para cualquier nación que cree en el respeto a los derechos humanos.

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Cotorreando

Con Laura de Jarrín

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